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El Vaticano

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Cosas que hacer en el Vaticano

Oportunidad histórica. Es la primera vez en siglos que se puede visitar el Vaticano sin papa, aunque éste no haya muerto. Benedicto XVI ya es ex sumo pontífice y en el Vaticano se esperan horas de incertidumbre, negociaciones, maquinaciones, inquietud, esperas.... hasta elegir a su sucesor. Miles de fieles y de curiosos van a pasar estos días por la plaza de San Pedro para ser los primeros en enterarse de quién será el nuevo enviado de San Pedro. Para que la espera se haga más amena hemos preparado una lista con las 6 cosas que hay que ver en esta parte de Roma mientras esperamos la fumata blanca.

¿Dónde estamos?

El Vaticano está en Roma, en concreto al oeste del río Tíber, y su aspecto actual es fruto de más de mil años de reformas y construcciones. Tiene su propio periódico, servicio postal, emisora de radio y ejército: la famosa Guardia Suiza que, sí, se pasea por la ciudad del Vaticano con su yelmo, su coraza y su uniforme Miguel Ángel style, el mismo que visten en las galas oficiales. Durante el día, más de 4.500 empleados trabajan aquí, de los que 238 son residentes de la ciudad. Cuando uno pasa la frontera entre Italia y el Vaticano pierde su lugar como persona para convertirse en “peregrino”.

Los miércoles, en público

Cuando vuelva a haber papa cumplirá el rito de salir todos los miércoles al balcón de la plaza de San Pedro, a las 11 en punto. El que quiera verlo en directo tendrá que descargarse un formulario de la página del Vaticano y enviarlo por fax a la Prefectura de la Casa Pontificia. En una oficina cercana a la propia plaza se podrá recoger la acreditación, una vez aprobada. Los domingos también le tocará salir de los salones de palacio para ofrecer la misa y bendecir a la multitud que se congrega en la plaza de San Pedro, a los pies de la basílica. Ese día hay muchísima gente porque no se necesita entrada.

La madre de todas las iglesias

El templo en honor de San Pedro es el más lujoso, espectacular y mayor de todos los que hay en la ciudad de Roma, que son unos cuantos. Y eso que es una basílica. Al día lo visitan 20.000 personas que deben vestir de manera recatada si quieren entrar en el templo, nada de tirantes ni faldas cortas. El listado de artistas que contribuyeron a su construcción, impresiona: Bramante, Rafael, Giacomo della Porta, y sobre todo, Miguel Ángel. Para acceder a la cúpula hay que pagar 5 € y aguantar una cola de bastantes minutos, algo por otro lado casi normal en la ciudad-estado. Pero merece la pena.

BByB en el Vaticano

Es posible comer en un sitio bueno, bonito y barato cerca de la plaza de San Pedro. En Angeli a Borgo (Borgo Angelico, 28) se pueden degustar unas pizzas desde 5,50€ en un lugar sin aglomeraciones y con buena cocina. También son especialistas en pasta y en focaccias. De postre hay que probar su tiramisú.

Museo infinito de un valor incalculable

Hay que ser realistas, necesitaríamos varios días para ver los Museos Catedralicios. Una sola mañana o una tarde nos dará para poco, aunque podemos seleccionar lo fundamental. Dicen que si un viajero viera todas las obras que hay en su interior y se detuviera ante cada una de ellas 1 minuto, tardaría 12 años en verlas todas. Así que no nos queda más remedio que resumir en unas horas 7 kilómetros de exposición. Algunas galerías fundamentales son la de los Candelabros, la de los Tapices y la de los Mapas. También hay que ver las salas de Rafael: Stanza Sobieski y Stanza di Constantino...hasta llegar a la Capilla Sixtina. Dos consejos que pueden venir muy bien al viajero. Primero, hay que acercarse a la pared del fondo de la sala para tener la mejor vista de los frescos. Y segundo, si llevamos un espejo de mano podremos ver mucho mejor las obras del techo. Se aconseja reservar entrada por internet en esta web si no queremos tragarnos unas colas kilométricas.

Souvernir “made in heaven”

En Centro Russia Ecumenica Il Mesaggio dell'Icona(Borgo Pio 141;) es como un supermercado de sotanas, hábitos y distintos ornamentos católicos. Allí podemos encontrar de todo los detalles religiosos que busquemos, incluso hay algunos elementos bañados en auténtico oro. Aunque sea por cotillear, merece la pena.

Castel Gandolfo

Pero si lo que quieres es seguir los pasos del ex papa Ratzinger no puedes marcharte de Roma sin visitar Castel Gandolfo. Este pequeño pueblo a 20 kilómetros del Vaticano alberga la residencia de verano de los papas. El Palacio y sus jardines aledaños ocupan 55 hectáreas, más espacio que el mismísimo Vaticano. No guarda grandes obras de arte (algunos Bernini y poco más) pero su situación estratégica junto al lago Albano lo convierten en un lugar idílico. “Aquí tengo todo, el lago, la montaña y veo el mar” dijo Ratzinger al tomar posesión del Palacio, una frase que pese a ser poco original el alcalde grabó en una placa que colocó en la plaza de la Concordia de Castel Gandolfo, el pueblo del lago, el mar, la montaña...y los papas en verano.

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